Sea Delaunay
Lo más poético de esta serie es la tensión visual entre dos mundos.
Por un lado, mi "esqueleto" racional: esos bloques rectangulares firmes y estáticos que actúan como cimientos. Por otro, las líneas orgánicas y curvas atraviesan esas fronteras geométricas sin pedir permiso. Es la metáfora visual perfecta de la resiliencia y el fluir: el agua (o la vida misma) encontrando su camino y adaptándose a las estructuras más rígidas.
A su vez, en esta ocasión me ha inspirado la energía del Simultaneísmo creado por Sonia Delaunay, la corriente que no buscaba pintar objetos, sino la vibración que se genera cuando los colores chocan y bailan entre sí.
En esta serie pongo en valor una geometría humanizada. Las curvas no son perfectas de compás; tienen la huella de la manufactura, la textura del algodón y la vibración de la pintura. Es una geometría que respira...y convive con nuestra propia realidad.







