En las regatas
Navegar es entrar en un pacto silencioso con lo desconocido.
El mar —o cualquier horizonte que uno elija— se abre como una página aún húmeda de tinta, donde cada ola escribe una posibilidad y borra una certeza.
Navegar es entrar en un pacto silencioso con lo desconocido.
El mar —o cualquier horizonte que uno elija— se abre como una página aún húmeda de tinta, donde cada ola escribe una posibilidad y borra una certeza.