Prismas de silencio

Esta serie nace de la fascinación por la refracción óptica y el comportamiento físico de la luz. Inspirada en el efecto de la luz tamizada al atravesar los cristales de una vidriera, la obra investiga cómo un elemento intangible puede cobrar volumen y definir un espacio.

Más allá del estudio del color, esta colección es un refugio visual. Busca capturar ese silencio íntimo y profundo de una estancia vacía cuando es acariciada por el sol de la tarde. Las trayectorias diagonales y las vibraciones del color nos hablan de lo efímero, del paso del tiempo y de la belleza de los instantes sutiles. Es una invitación a la pausa y el silencio.

Para materializar esta calidez, la obra rompe con la bidimensionalidad tradicional. El juego de acrílicos y las texturas orgánicas del grabado crean una trama visible, casi textil, que emula el polvo en suspensión o la trama de un visillo. Es una luz que no solo se ve, sino que se intuye al tacto, uniendo la precisión de la geometría con la calidez de la huella artesanal.

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